Me hizo especial ilusión visitar este edificio hace poco más de un mes. Las plantas hablan de él sin llegar a contarlo; es allí donde percibes la trascendencia de la descontextualización de las plantas en los libros por lo discreto de su posición, de sus materiales (el granito se encuentra por todas partes en la ciudad de Santiago), su jardín trasero, y sus vacíos internos.
Siza consigue que un edificio de gran riqueza espacial, con un solar complejo en forma y emplazamiento (a pocos metros del antiguo convento San Domingos de Bonaval), resulte sencillo: sus espacios interiores se organizan en forma de abanico en torno a un eje central de gran fuerza. Su gran logro es que el edificio pertenece al lugar.
Os dejo con algunos comentarios del autor referidos a su proyecto extraídos de la revista CIRCO
"La arquitectura contemporánea resiste muy poco; su perfección es complementada por su vulnerabilidad. Sobre todo en comparación con las ciudades históricas. Eso tiene algo que ver con la idea de que una obra de arquitectura suele terminar en un estado ideal. Mis estrategias se derivan de mi convicción de que una obra nunca se termina (...) No me interesa la imposición de la perfección o del estilo, sino de la construcción de un soporte para la vida urbana en sus transformaciones. No debemos olvidar que la ciudad no está hecha sólo de realidad , sino también de memoria"
//Fotogtafía: Alberto Zama, Elisa Galindo//























